Hola. Desde esta humilde ventana que es el blog no lo pospongo más y os pido disculpas por mi falta de actualización. Tengo varias cosas en la recámara y como anticipo os diré que está por salir del horno algo dulce.
Sigo cocinando y por eso, seguiré publicando ideas para rellenar nuestras barrigas. Y prometo que será la semana próxima.
Para reflexiones científicas me temo que tardaré más, requiero más tiempo y actualmente no lo tengo. Pero no abandono.
Mis disculpas y en breve volveré para seguir deseándolo Salud!! Y de paso, Amor y Suerte.
Hoy os traigo una nueva receta de aprovechamiento, que poco a poco se van convirtiendo en mis favoritas ya que la preparación de la comida principal va acompañada de saber qué hacer con los restos y poco a poco vamos ampliando las recetas disponibles y casi que las de aprovechamiento se convierten en principales.
Una de las preparaciones típicas de fin de semana en casa es el pollo asado, desde siempre. Desde hace un tiempo en su versión de preparación en bolsa de asar, solo salpimentado, con limón y si acaso algunas hierbas aromáticas. Para los dos que somos solíamos hacer de medio pollo y de ahí sobraba, pues fijaos que ya solemos hacer un pollo entero para que sobre de verdad.
Esta receta de pasta está hecha con eso, restos de pollo asado.
Ingredientes:
Sobras de pollo asado (creo que también valdría cocido).
Vuelve Septiembre, como si Agosto fuera el fin de algo y este mes el comienzo de otra cosa. Para mí es continuación aunque con más experiencias vividas.
Debo comenzar pidiendo disculpas por la falta de actualización del blog. La inspiración no me ha visitado para poder hablar de los temas que me propuse hablar al comenzar este blog, he dejado pasar los días sin encontrar la manera de enfocar lo que quería decir de una manera correcta y que no me sonara a mí misma como algo fuera de tono con lo que siento y pienso.
Somos lo que vivimos y sin duda el cómo lo hacemos. Y para mí este verano ha habido algo que me temo me ha marcado, algo que ha tenido que ver con la crueldad humana, con el poder de la vida y con la memoria histórica. He visitado un campo de concentración nazi, y desde ese día no pasa uno sin que recuerde lo visto y escuchado. Y sin quererlo, la alimentación me lo recuerda constantemente. Y también me lo recuerda la situación actual, las guerras que acaban con las vidas de inocentes, las pujas por intereses políticos, por intereses económicos, el empujón al débil porque sobra, el tú fuera porque ya eres mayor aunque solo tengas 32 ó 50... en fin, muchas cosas. Por eso, ahí sigo intentando encontrar el punto de vista más adecuado para traeros post merecedores de ser leídos y con el matiz que me gusta darle y que de momento no he encontrado.
La buena noticia, es que sé que ya mismo lo encontraré, así que no hay que preocuparse.. ¡pronto volveré a la carga!
Volvemos al ataque con la moda de los "sin", el "saludable" y demás. Véase producto para rebozar sin huevo, nada nuevo en el mercado pero que sí introduce un matiz nuevo en la publicidad ya que no es el sin huevo, para quienes no puedan/quieran tomarlo, en sin huevo porque es "más saludable".
Pan de molde hecho en casa, con ingredientes de origen conocido. ¿Sin? ¡Con !
Estoy un poco cansada de que me vendan la historia de sin huevo, sin leche... como saludable. ¿Qué tiene de más saludable quitar el huevo para añadir otros espesantes? ¿O qué tiene de saludable quitar la leche de vaca para poner preparados de soja?. Para la población en general, me refiero, ya que si por problemas de salud no se pueden consumir determinados ingredientes está claro que eliminarlos sí es saludable.
Por suerte hoy día tenemos multitud de productos que nos permiten cocinar sin azúcar, sin leche, sin huevo, sin gluten ... pero de ahí a vender lo contrario como poco saludable me parece que es mucho pretender.
En el ámbito privado os comento también el caso de una ocasión en que a una celebración alguien llevó dulces artesanos, ante un auditorio eminentemente femenino se argumentó que -"es sin huevo ni leche, así que lo podéis tomar, porque no engorda"- de barbaridades de este tipo está el lenguaje coloquial está lleno, lo sé, pero no puedo con argumentos inciertos o parciales y sobre todo, no puedo con el acto de demonizar determinados alimentos. Os hablaba del huevo, gluten y lactosa y el equilibrio hace un tiempo y os lo refresco aquí.
Que quede claro que el "engorda" pretende hablar del valor calórico de los alimentos y no estrictamente, porque algo con muchas calorías no tiene porqué "engordar" si el organismo las necesita. Así que animo a desterrar esta terminología del vocabulario. Y otra cuestión importante en este asunto es en qué nos vienen esas calorías porque no es lo mismo que me las den grasas saturadas, que el que me las den hidratos de carbono complejos, el valor nutricional del alimento difiera. Por eso os animo de nuevo a que leáis las etiquetas de los productos alimenticios que consumís, que os fijéis en las calorías está bien, pero mirad el resto.
No debemos olvidar que por suerte comemos a diario y hemos de hacerlo con salud pero también con cabeza. Os animo a ello.
Hoy os traigo de nuevo una entrada, que tengo esto algo abandonado y lo siento de verdad. Determinadas circunstancias me han hecho dejar atrás algunas cosas pero tan solo para seleccionar y coger el camino de nuevo con fuerza, así que no hay que preocuparse, que el blog sigue adelante.
Pues bien, en este camino que nos lleva y que es la vida he tenido la oportunidad de nuevo de embarcarme en la divulgación en materia de alimentación. Y qué mejor manera que hacerlo en una de las especialidades que más me gustan y que es la alimentación infantil.
He compartido algunas sesiones con profesionales del ámbito educativo, tanto educadores como personal de cocina para darles a conocer la Dieta Mediterránea y su interés en cuanto a la promoción de la salud de los más pequeños.
Esta Dieta se conoce, se sabe la importancia de comer equilibrada y sanamente, pero siempre se puede aprender. Como suelo decir, aquí no hay buenos ni malos, hay porqués, hay explicaciones y argumentos. Y luego ya, las decisiones. Y eso es lo que siempre trato de hacer llegar, la capacidad de tomar decisiones. La libertad.
¿Se puede promocionar la salud infantil a través de la Dieta Mediterránea? Un rotundo SÍ. Está claro, alimentación sana y equilibrada. Pero no podemos olvidar otra parte importante de la salud y de la alimentación. No podemos olvidar los hábitos de vida, el estilo de vida. Y en el sentido de la alimentación, cuando se enseña a comer a los más pequeños este epígrafe adquiere mayor importancia.
Debemos enseñar a que coman sano y equilibrado, debemos enseñar con el ejemplo, debemos no demonizar la comida ni usarla como castigo y sobre todo debemos compartir esos momentos. "Con la boca llena no se habla", pero esto no dice que no se pueda hablar mientras compartimos la comida, porque hay ocasiones en que si no es entonces, ¿cuándo se hará?.
Entre tod@s conseguiremos que nuestra Dieta Mediterránea no se pierda, y la infancia es el futuro. Debemos ayudarles a aprender, ¡es por su salud!.
Os dejo este vídeo, mejor vídeo Nutrivídeo5 ,concurso anual puesto en marcha por la Universidad de Navarra y cuya intención es la de promover buenos hábitos alimentarios.